Religiosas contemplativas del Callao vivieron una peregrinación jubilar como signo de comunión y esperanza
En el marco del Año Jubilar que celebra la Iglesia Universal, la Diócesis del Callao vivió una jornada de profunda espiritualidad y comunión eclesial con la peregrinación jubilar realizada por del Monasterio de la Sagrada Familia - Madres Carmelitas Descalzas y del Monasterio de la Santísima Trinidad - Hermanas de Claraval, ambas comunidades contemplativas que, desde la oración constante y silenciosa, sostienen la vida pastoral y misionera de la Iglesia chalaca.
Las religiosas emprendieron su peregrinación hacia las dos iglesias jubilares designadas en la diócesis: la Parroquia San Francisco Solano y la Parroquia María Madre de Dios. Este recorrido fue una expresión concreta de fe, esperanza y obediencia al llamado de la Iglesia a vivir el Jubileo como un tiempo de gracia, conversión y renovación espiritual.
Durante el trayecto, las comunidades religiosas estuvieron acompañadas por el obispo del Callao, Mons. Luis Alberto Barrera, MCCJ; y el obispo auxiliar, Mons. Miguel Ángel Contreras, S.M., quienes compartieron con ellas este momento de oración y peregrinación, destacando con su presencia la cercanía pastoral y la unidad de toda la Iglesia diocesana. La caminata conjunta se convirtió en un testimonio visible de la comunión entre el ministerio episcopal y la vida consagrada contemplativa, pilares fundamentales de la vida eclesial.
La participación conjunta de ambos monasterios reviste un significado especial, ya que pone de relieve la importancia de la vida religiosa contemplativa en el Callao. Aun desde la clausura, estas comunidades responden con generosidad al llamado del Año Jubilar, recordando a todos los fieles que la Iglesia camina sostenida por la oración, el sacrificio y la entrega silenciosa de quienes han consagrado su vida totalmente a Dios.
Concluida la peregrinación a las iglesias jubilares, las religiosas se reunieron en el Monasterio de las religiosas de Claraval, ubicado en Pachacútec, donde compartieron un fraterno encuentro de confraternidad. Este espacio permitió fortalecer los lazos de unidad entre ambas comunidades, renovar su compromiso vocacional y dar gracias a Dios por el don de la vida consagrada y por este tiempo especial de gracia que vive la Iglesia.
El Año Jubilar invita a todo el Pueblo de Dios a ponerse en camino, a reconciliarse y a renovar la esperanza. En este contexto, el testimonio de las religiosas contemplativas del Callao se convierte en un signo elocuente de fe viva y de respuesta fiel al llamado del Señor, reafirmando que la oración constante es un servicio invaluable para la diócesis y para toda la Iglesia Universal.
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