Reportaje / RCC Callao: Jóvenes chalacos viviendo en “Continuo Pentecostés”
Cuando Diana Vivar Merino escuchó el pedido del Papa Francisco de “propiciar el encuentro con Cristo de más hermanos del mundo, a través de su participación en la corriente de gracia de Renovación Carismática Católica (RCC)”, durante el Encuentro Mundial de la RCC, por sus 50 años de fundación; sabía que al volver a Perú y como Coordinadora Diocesana del movimiento en nuestra diócesis, debía poner manos a la obra.
A su llegada y después de compartir con los hermanos lo que acogió en su corazón, se encargó de reproducir todo lo que en Roma había vivido. La finalidad: hacer realidad el pedido del Pastor de la Iglesia universal a los hermanos de la Renovación Carismática de todo el mundo. Es así que se organizaron diversos planes de evangelización, formación de niños y jóvenes, jornadas con familias, acciones para llevar a cabo las obras de misericordia y también afianzar el trabajo pastoral con otros movimientos.
La primera actividad que se llevó a cabo fue la organización de la celebración chalaca por el aniversario de su movimiento: una Misa presidida por el Obispo del Callao, Monseñor José Luis del Palacio, fue el acto central de la multitudinaria celebración que acogió a los hermanos de la RCC de los cuatro decanatos que alberga nuestra diócesis.
Cuando se le pregunta a Diana sobre el significado de la RCC en su vida, su emoción y alegría es notoria: “La RCC me lo ha dado todo. Primero, el encuentro con Jesús, que es la verdadera felicidad. Empecé teniendo 17 años, y ahora más adulta, siento que puedo ofrecer mi vida y ganar muchísimo. Hay muchas pruebas en el camino, pero quiero decir una frase personal que Dios la ha afirmado: “Mil pruebas, mil victorias”. Después, la gracia de conocer a tantos hermanos que juntos perseveramos en un mismo carisma y ver como Dios va en busca de los más pequeños, porque no somos nosotros los que lo escogimos, sino Él a nosotros. Es Jesús quien va a nuestro encuentro”, afirma.
Esa misma emoción se refleja en Saú Orlando Leyva, responsable del ministerio de jóvenes de la RCC Callao. Él se inició en el movimiento, con 15 años acompañando a su madre en su grupo de oración de la Parroquia “San José”, de Bellavista.

“La RCC me ha dado a Jesús y él es todo. Ahí he conocido a mi esposa y a grandes amigos. Esto es maravilloso, mi grupo de oración fue aquella puerta hermosa en donde estaba el tullido, es la comparación que siempre hago, la que me hizo mirar y encontrar a Cristo. Si tengo que resumirlo, me dio a Jesús y esos es todo para mí”, señaló Saú.
La Renovación Carismática Católica se define por ser una corriente de gracia por medio de la cual el Espíritu de Dios nos lleva a vivir de manera vivencial la realidad del Cuerpo de Cristo. La Renovación en nuestro país, la define también como una conversión y entrega constante a Dios, una docilidad creciente al Espíritu Santo. De allí que para la Iglesia, la Renovación es un Pentecostés actual para renovación.
El movimiento está conformado por diversos ministerios, desde donde se promueve la formación y crecimiento de los hermanos, a través del ejercicio de los dones y carismas al servicio de los grupos de oración y de la Iglesia. Los ministerios son los siguientes: Formación, Niños, Jóvenes, Familia, Música y Alabanza, Evangelización y Misiones, Medios de Comunicación e Intercesión.
En nuestra diócesis, la RCC Callao posee 15 zonas en toda la jurisdicción eclesial del Callao. Esta es una división propia del movimiento y abarca desde el distrito de La Punta hasta Pachacútec, en Ventanilla. Todo el trabajo pastoral que realizan es organizado conforme a los objetivos nacionales, diocesanos y zonales del carisma, y responde al Plan Anual que es dado desde Roma.
“Es así que si una gracia se da en un grupo de oración, esto alimenta a lo que Dios nos pide a nivel diocesano, y este llega hasta los hermanos de cada grupo de oración del Callao”. Así lo afirma Diana, quien ingresó al movimiento en 1999, a través de la invitación de un Seminario de Vida en el Espíritu, desde ahí formó parte del grupo de oración “Seguidores de Cristo” de la Parroquia “María Madre de Dios”.
Para ella, la formación recibida cambió su vida. Fue allí donde conoció el significado del carisma. “Llegar al bautismo del Espíritu y vivir en un continuo Pentecostés, esto quiere decir dar a conocer el Espíritu Santo. Pentecostés no sólo se vivió hace dos mil años, sino que se puede vivir continuamente. Es lo que vivo hoy”.
Seminarios de Vida en el Espíritu
Los Seminarios de Vida en el Espíritu es la formación espiritual que propone la RCC Callao, que propicia el encuentro con Jesús y es un regalo de Dios a su carisma. Este seminario propone una formación en 7 semanas que tiene como objetivo, que los participantes se encuentren con Cristo, a través del anuncio del kerigma y la experiencia personal. Previo a estos seminarios, los hermanos de la RCC Callao a nivel zonal realizan evangelizaciones dentro de sus jurisdicciones, en donde se invita a los interesados a participar de estos.
“Una vez que el hombre se encuentra con Dios, sucede tal cual lo ocurrido con los apóstoles, cuando Jesús se va, viene el Pentecostés en su ayuda. Pero este Pentecostés se actualiza día a día, dentro de la RCC, en la perseverancia de los grupos de oración, la evangelización, la celebración de la Eucaristía, la gracia de la oración y el rosario, la adoración al Santísimo. Todo esto hace que vivamos en un continuo Pentecostés y así ser una corriente de gracia, porque la invitación es constante y se renueva como una corriente de agua”, afirma Diana.
“Cuando participé del seminario vi la gracia de Dios, a través del bautismo en el espíritu y vi que como corriente de gracia, su fundador es el mismo Espíritu Santo. Esto me conmovió mucho”, nos comenta Saú.
Jesús en el Puerto
Tres domingos seguidos, 30 de junio, 7 de julio y 14 julio, cuarenta kilómetros recorridos por cientos de niños, jóvenes y adultos en medio de cantos, oraciones, danzas y alabanzas en espacios públicos. Lo que inició como una propuesta muy ambiciosa que incluía el desplazamiento en una peregrinación de cientos de hermanos, desde Pachacutec en Ventanilla hasta La Punta, se convirtió en la experiencia más asombrosa que habían vivido los hermanos de la RCC Callao. Se denominó a esta peregrinación “Jesús en el Puerto”.
“Dios nos habla a través del Espíritu Santo, la oración y su Palabra. Todo ello nos ha dado la pauta para armar el plan que ahora estamos ejecutando. Este ha sido el tiempo preciso para salir a la evangelización y enfrentar un reto más grande a nivel diocesano. Esta actividad se ha realizado junto al Ministerio de Jóvenes, con quienes se ha suscitado una gracia especial, en la que veo hoy una vitalidad muy importante. Es un tiempo de cumplimiento de las promesas de Dios”, comenta Diana.
La peregrinación inició en la Parroquia Cristo de Pachacamilla de Pacahcutec, donde los peregrinos abarcaron el primer tramo del recorrido zonal. Este inició con una misa de envío presidida por el Pbro. Carlos López, desde allí, se dirigieron a la P. Nuestra Señora de las Mercedes, en el distrito de Mi Perú, luego a la Parroquia “San Pedro Nolasco” y finalizó en la P. “San Pablo de la Cruz”.
Las coordinaciones con cada parroquia que visitaron y la respuesta que recibieron fueron, desde el principio muy positiva, lo que permitió que, junto a la ayuda de Cáritas Callao, se armara una ruta específica para cada domingo que se ajuste a cada jurisdicción eclesial.

“Dentro de la evangelización, veníamos discerniendo hace algún tiempo, que debíamos evangelizar de manera creativa. Y hemos visto como jóvenes junto a hermanos adultos ponían sus talentos y profesiones al servicio del evangelio: fotografía, diseño, entre otras cosas. Así se armaron flayers alusivos a la peregrinación, se trabajó en folletos y también nació el “kilo de fe”, un grupo de productos no perecibles empaquetado con un mensaje kerigmático que se entregó a los hermanos con mayores necesidades que íbamos encontrando”, afirma Diana.
Así como la serenata carismática, donde los hermanos entonaron cantos anunciando el kerigma a grupos de personas que encontraban en la calle, luego de ello, les preguntaban si deseaban hacer una oración junto a ellos. Saú afirma que podía ver como las personas acogían el mensaje a través del canto. Luego, de ello, la oración que compartían era otro momento especial para las personas que acogían el mensaje pues compartían experiencias personales y en algunos casos, incluso se quebraban y derramaban unas lágrimas.
Diana y Esaú estaban convencidos que la peregrinación debía tener un cierre especial. Pensaron si Jesús estuvo en el puerto, entonces también debería estar en el aeropuerto, teniendo en cuenta que se ubica dentro de la jurisdicción de nuestra diócesis. El Aeropuerto Internacional “Jorge Chávez” del Callao, sería el punto donde se cerró la masiva peregrinación.
“Nuestra idea, muy humana y pequeña, era hacer la Misa de Clausura y hacer una invitación a continuar con estas iniciativas pero, nuevamente Dios viene a romper todos nuestros esquemas y dar vuelta a todo. Y ha sido lo que Dios ha querido”, nos cuenta Diana. Aquel día no fue una jornada común en el aeropuerto, los hermanos de la RCC Callao hicieron sentir su presencia y consigo, la presencia de Cristo vivo en medio de las instalaciones y de la agitada realidad que se puede percibir en cualquier aeropuerto. Es así que, una Celebración Eucarística en la Capilla del aeropuerto y después, la exposición y procesión del Santísimo por sus pasillos, irrumpió la jornada aeroportuaria del domingo 14 julio.
“Hemos visto a tripulantes, personal de atención y pasajeros postrarse ante la presencia de Cristo, totalmente conmovidos por lo que sucedía, nos han dicho que estaban esperando tener este encuentro con Jesucristo. Es Jesús quien ha ido a buscarlos, estaban muy conmovidos. Pasajeros que habían perdido su vuelo y estaban muy desesperados, nos decían que habían encontrado paz. Las reacciones y expresiones eran impresionantes. Este ha sido el signo más claro que Dios quería que vayamos a este lugar”, afirma Diana.
La repercusión de esta actividad fue también impresionante, cuando se compartió el contenido a nivel de redes sociales, la cantidad de reacciones positivas e interacciones generadas a raíz de las fotografías sobrepasaron las expectativas de los coordinadores. Es decir, el mensaje catequético también llegó a través de lo que miles de personas pudieron observar y testificar.
Es así que, como lo afirman ambos jóvenes, la RCC Callao experimenta, hoy por hoy, una auténtica renovación, es decir: “una renovación dentro de la renovación”. Encaminada hacia la Nueva Evangelización y la “cultura del encuentro” promovida por el Papa Francisco, ejecutada por cientos de hermanos que han experimentado la gracia del bautismo en el espíritu y que viven en un continuo Pentecostés.





