•  

Sacerdote coreano ordenado en el Callao cuenta su testimonio de vocación

  1. Inicio
  2. Noticias
  3.  Sacerdote coreano ordenado en el Callao cuenta su testimonio de vocación
 Compartir  


Más de 16 000 mil kilómetros y un promedio de 14 horas separan a Corea del Sur, país asiático, del Perú. Precisamente de este país proviene Luca Heondok Kim, quien llegó al Perú en el 2010.

Fue enviado desde Porto San Georgio, en un encuentro mundial de jóvenes seminaristas al Seminario Redemptoris Mater y Juan Pablo II del Callao. Él fue uno de los cinco sacerdotes recientemente ordenados por Monseñor José Luis del Palacio en diciembre del año pasado.

Luca, nació en la pequeña ciudad de Yongcheon, ubicada al suroeste del país y se crió en la ciudad de Busan. Es el mayor de tres hermanos y creció en un hogar, cuyos padres profesaban el budismo, religión tradicional de su país. “Yo no era practicante de la religión, mi madre iba continuamente al templo de buda”, afirma Luca.

Estudió Horticultura en la Universidad Dong – A, en donde también siguió una maestría en la misma área de estudio que no culminó. Trabajaría dos años como asistente de cátedra en otra universidad asiática y después se mudaría a Nueva Zelanda, para trabajar en una empresa de horticultura. Por ese tiempo, Luca ya conocía la religión católica y experimentaba un llamado de Dios que se iba manifestando en él.

Su vocación sacerdotal nació en una comunidad neocatecumenal, en un primer momento sus padres no aceptaron su decisión. La religión que profesaban, según Luca, hacía que les resultara difícil comprender la idea de un sacerdote. Esto hizo que atravesara una crisis en su vocación: “No le encontraba un sentido a mi vida. Hace 20 años el Señor me llamó a la Iglesia católica y hace 9 años el Señor me llama a ser sacerdote, a anunciar la Palabra de Dios. Ahí el Señor me ayudó, concretamente en la comunidad, con los hermanos y catequistas”, comenta Luca.

Sin embargo, esas dudas se despejaron con el apoyo de hermanos y sacerdotes que lo ayudaban a defender su vocación y su fe. Así, en setiembre del 2007 participó de la reunión vocacional de Porto San Giorgio en donde el azar lo enviaría hasta Costa Rica, al Seminario de Arquidiocesano Redemptoris Mater San José, con 40 años de edad. Sin duda, su mayor dificultad fue el idioma. “La gramática y pronunciación española y coreana son muy distintas. Sin embargo, para Dios no hay nada imposible”, afirma.

Un tiempo después y frente a las continuas dificultades del idioma, fue enviado a Perú. En febrero del 2010, el Seminario Redemptoris Mater y San Juan Pablo II se convirtió en su nueva casa de estudios. Este lugar lo albergó cerca de ocho años, tiempo que duró su preparación y en donde pudo dominar el español.

“En toda mi vida he experimentado pura misericordia de Dios. Cuando entre al seminario, hace 10 años, por primera vez en Costa Rica, estudié dos años y no pude aprender el español. Me cambiaron para el Callao. También sufrí mucho para aprender español, me costó bastante. Estudié tres años de filosofía y me mandaron de misión al centro vocacional, con el P. Danny Machado. Me gustó mucho evangelizar a estudiantes en colegios, preparar a jóvenes para  los seminarios y mujeres para el convento. Después vino teología, que me gustó mucho. Seguía con la dificultad de la lengua pero el Señor me ayudó, a través de los compañeros, profesores y sacerdotes”, comenta Luca.

En el día de la Inmaculada Concepción, Luka y otros tres diáconos recibieron la ordenación sacerdotal. Fue un día memorable para cada uno de ellos y en especial para Luca pues lo  acompañaron 24 hermanos de su comunidad de origen que viajaron desde Corea del Sur, tres hermanos italianos y una persona vino desde España, todos ellos estuvieron presentes en el gran día.

Los hermanos coreanos fueron albergados por su comunidad peruana de la P. San Martín y San Lorenzo. “La condición de mis hermanos de la parroquia es humilde, pero ofrecieron con mucho cariño sus casas. Mis hermanos han estado muy contentos. Con las dificultades del idioma, estaban en comunión y en medio de la alegría”, afirma.

Luego de la ordenación, Luca fue enviado a la P. Nuestra Señora de las Mercedes en Mi Perú con el párroco, el sacerdote italiano P. Giuseppe Bortolotti, el vicario es francés y ahora se suma un coreano a la labor pastoral en el distrito de Mi Perú, en la Parroquia Nuestra Señora de las Mercedes. “Estamos en la comunión. Conversar es un milagro, tenemos diferentes culturas y distintos idiomas”, comenta Luca.

Hoy, Luka se encuentra preparándose para un nuevo reto en su vida presbiteral, la evangelización a jóvenes de la escuelas de “Mi Perú”. Ahí, charlará con jóvenes de diversas condiciones sociales y económicas. “Ellos necesitan el anuncio de la Buena Noticia, encontrar un sentido a sus vidas. Necesitan un encuentro con Jesucristo. Sentirán, como lo sentí una vez que Dios te ama como eres. Esto me ayuda a mí y también a ellos”, afirma.

Tras las primeras semanas de su ordenación sacerdotal, el P. Luca Heondok Kim tiene muy claro la labor que le espera como sacerdote chalaco: “Dios me ha llamado a anunciar la Buena Noticia. Es decir, anunciar el Reino de Dios en este tiempo y en este mundo. La gente trabaja, estudia, pero vive sin un sentido de vida, como yo también vivía. La gente vive, pero no sabe a dónde va. El señor me ha llamado a la Iglesia para servir a otros con el anuncio del Reino de Dios. Dios quiere librarnos del pecado y de la esclavitud de la muerte, esta es la Buena Noticia. La evangelización es dar la vida por el otro”, afirma.