Schoenstatt en la diócesis del Callao
El Movimiento Apostólico de Schoenstatt llegó a la Diócesis del Callao hace más de 30 años, cuando un grupo de hermanos acompañados por el sacerdote José Arbulú Atoche decidieron reunirse una tarde de octubre de 1988 en la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes y fundar el carisma en territorio chalaco.
Sin embargo, su origen nos lleva hasta Alemania y se remonta al 18 de octubre de 1914 en la aldea de Schöenstatt, ubicada en el pueblo de Vallenda; donde se encuentra su santuario y sede principal. Allí, el sacerdote José Kentenich y un pequeño grupo de jóvenes del antiguo seminario de los Padres Palotinos fundaron el Movimiento de Schöenstatt, que tiene actualmente presencia en más de 40 países de Europa, América, África y Asia.
Mario Chirichigno y Margarita Pachas, son un matrimonio chalaco perteneciente a este movimiento apostólico y son, desde hace algunos años, los coordinadores generales del carisma en nuestra diócesis.
Mario define la espiritualidad de Schoenstatt como “una nueva forma de ver a Dios, que no está solo en las Iglesias, sino en el hermano, en un padre, un hijo. Como dice el Padre Kentenich, somos las causas segundas; pues la causa primera es Dios y Él nos habla a través de nosotros o las circunstancias. Por ello, debemos tener bien afinado el oído en el corazón de Dios y la mano en el pulso del tiempo, lo dice el Padre, para descubrir que quiere decirnos Dios y cómo debemos responder”.
Schoenstatt es, por tanto, un movimiento apostólico, de la Iglesia y para la Iglesia, que busca hacer de cada uno de sus miembros un apóstol en su medio ambiente y que experimenta su espiritualidad de una forma especial con la presencia de la Virgen María. Ella es reconocida como la “Fundadora, Reina y Educadora” de Schöenstatt. Esta alianza de amor entre la Madre y sus hijos, se muestra en los diversos santuarios marianos alrededor del mundo. Son un total de 250 y en nuestro país, existen dos: en Trujillo, ubicado en Covicorti, y en Lima, ubicado en la Urb. La Alameda de la Planicie, La Molina.
Sin embargo, también existen santuarios “filiales” como el que posee Mario en su centro de trabajo: “Soy jefe de cuatro personas y tengo mi pequeño santuario del trabajo, que es un carisma del movimiento: en mi escritorio tengo la Virgen de Schoenstatt, con la foto de mis hijos. Ellos (mis compañeros) ven que soy una persona católica, mariano. Y les trasmito el ser auténticos, tal cual soy con mis hijos, mi esposa, mis hermanos, soy con ellos; y trato de que seamos una pequeña comunidad, como en la parroquia, respecto a los problemas que tengan, pueda yo contribuir en algo a que entiendan y solucionen sus problemas. Trato de ayudar y ellos también me ayudan, somos una familia”.
Es decir, los Santuarios son una forma de vivir diariamente la Alianza con María, pues son puentes que abren un diálogo, a una conversación permanente y profunda del encuentro con Cristo.
El movimiento apostólico es dirigido por sacerdotes y posee una particular organización. La estructuración, división y el carácter formativo de Schoenstatt y sus integrantes es generacional y a partir de “estados de vida”. Es por ello, que se organizan a través de lo que denominan “ramas”. De esta forma, se encuentran la rama de los “Escuderos”, niños de entre 6 a 14 años de edad aproximadamente del nivel primaria; su símil en el lado femenino, lo conforman las niñas “Apóstoles de María”. Le siguen, los niños y jóvenes “Escuderos”, de nivel secundario y sus pares en la rama de las “Aliadas”; luego se encuentran las ramas de “Universitarios”, “Profesionales”, y finalmente los “Matrimonios”. Todos ellos conforman un árbol, enriquecido por diversas ramas y participan de reuniones de autoformación, de forma semanal, según la rama, se realizan diversos retiros, paseos familiares, campamentos y una Jornada Nacional de la Familia.
Como Mario explica, sus miembros pueden iniciarse en carisma desde muy pequeños y conformen crecen, se desplazan hacia las diversas ramas según los rangos de edades. “Uno puede estar en el movimiento desde niño como escudero, los varones, porque están separados de las niñas pues psicológicamente son distintos; y mientras van creciendo se mueven hacia otras ramas como cruzados, universitarios, profesionales o rama para ser sacerdote, que es la vida consagrada pues cuentan con seminarios propios. Para las mujeres ocurre lo mismo con las diversas ramas”, afirma.
Respecto a la experiencia de los más pequeños que conforman el carisma comenta: “El carisma tiene una mística propia, por ejemplo los pioneros tienen cantos propios, cada año van a campamentos donde se tratan temas de su edad y se rigen bajo las 12 leyes del pionero: 3 en relación a Dios, 3 a la naturaleza, 3 al prójimo y otras tres a ti mismo”.
Fue en 1988, cuando el sacerdote José Arbulú Atoche trae al Callao el movimiento apostólico y es en la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes donde se da la primera reunión de fundación. Luego el sacerdote es derivado a la Parroquia San José de Bellavista, es de esta forma, el movimiento va creciendo en territorio chalaco con la participación de muchos jóvenes.
Precisamente dentro del carisma en nuestra diócesis, es en donde Mario Chirichigno conoció a Margarita Pachas, hoy su esposa. Ella también se inició muy joven en Schoenstatt y hoy lleva más de 20 años dentro de este carisma.
Margarita había experimentado la participación de diversos carismas de la Iglesia, pero encontró en Schoenstatt algo distinto: “Sentí que el movimiento me enseñó a modificar conductas que tenía y que en el día a día me parecían normales. Schoenstatt me enseñó a cambiar eso… si era una persona demasiado floja o perezosa, Schoenstatt te enseñaba a que las pequeñas cosas hay que hacerlas extraordinariamente bien. Si tenía que ordenar mi habitación tenía que hacerlo de la mejor manera posible y así, ese sacrificio y esfuerzo lo entregaba por mi comunidad. Por otro lado, era muy callada, no me gustaba discutir o pocas veces decía lo que yo pensaba; el movimiento me ayudó a salir de eso, a mejorar mi forma de hablar y de exponer mis ideas, sin necesidad de llorar o que me afectaran ciertas cosas. Todo eso me rige hasta ahora, incluso con mis hijos, a veces nos cuesta como padres corregirlos pero Schoenstatt nos enseña hacerlo de la mejor manera posible, para que aprendan tanto ellos como nosostros”.
Con 40 años de edad, Mario lleva cerca de 26 años en el movimiento. Y durante este tiempo ha aprendido a aterrizar el cristianismo: “verlo en el día a día. Es con esta experiencia, que me ayuda a demostrar a las personas que tengo a mi alrededor que Dios existe y ver que hay personas buenas que pueden llevar el mensaje de Cristo con sus actos. Lo que tú vives dentro de la Iglesia y el movimiento se tiene que enseñar a los demás, estamos fielmente convencidos que no se le puede enseñar a los demás con lo que le dices sino con lo que ven en ti, con el testimonio de vida”, sostiene.
Hoy en día, los miembros de Schoenstatt, niños, jóvenes, adultos y familias enteras se reúnen el 18 de cada mes en la Misa de Alianza, rememorando el 18 de octubre de 1988, fecha de fundación. En el Callao, esta Celebración se realiza en la Parroquia “Nuestra Sra. De Lourdes”, a las 7:00 p.m.. Esa ocasión es también una oportunidad en la que sus miembros se consagran a la Santísima Virgen María y su misión en la Iglesia y en el mundo. Buscando la realización del hombre nuevo y de una nueva comunidad que goce de grandes vínculos personales, con una historia en común, un ideal, valores, metas que los acerquen a Cristo.
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