Tres seminaristas de la Diócesis del Callao fueron ordenados diáconos en la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe
En el marco de la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, la Diócesis del Callao celebró con gozo la ordenación diaconal de tres seminaristas, en una solemne Eucaristía realizada en la Parroquia Virgen de Fátima, en Pachacútec, Ventanilla.
La celebración fue presidida por el obispo del Callao, Mons. Luis Alberto Barrera, MCCJ, y concelebrada por el obispo auxiliar, Mons. Miguel Ángel Contreras, SM, junto a sacerdotes del clero chalaco. En esta significativa ceremonia recibieron el sacramento del Orden, en el grado del diaconado, los seminaristas Nando Francisco Sánchez, Jhonatan Flores López y Ángel Josué Salazar, quienes dieron un paso importante en su proceso formativo hacia el sacerdocio.
Durante la homilía, Mons. Barrera destacó el diaconado como un ministerio esencialmente marcado por el servicio, a ejemplo de Jesucristo, que se hizo servidor de todos. Exhortó a los nuevos diáconos a vivir su vocación con humildad, cercanía y disponibilidad, especialmente hacia los más pobres y necesitados, recordando que el servicio no es solo una tarea pastoral, sino un estilo de vida que debe reflejarse en el testimonio diario.
El obispo chalaco subrayó también que el diácono está llamado a ser servidor de la Palabra, de la liturgia y de la caridad, colaborando estrechamente con el obispo y los presbíteros en la misión evangelizadora de la Iglesia, y contribuyendo a la construcción de comunidades fraternas, solidarias y misioneras.
Uno de los momentos centrales del rito de ordenación fue la imposición de manos y la oración consecratoria, mediante las cuales la Iglesia invocó la acción del Espíritu Santo sobre los ordenandos. Posteriormente, los nuevos diáconos fueron revestidos con la estola y la dalmática, signos propios del ministerio diaconal, expresó visiblemente el compromiso asumido por los nuevos diáconos de servir fielmente al Pueblo de Dios.
La Diócesis del Callao dio gracias a Dios por estas nuevas vocaciones y encomendó a los diáconos recién ordenados a la intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe, para que su ministerio sea fecundo y lleno de entrega al servicio de la Iglesia.


