Un nuevo rostro en la zona sur del Callao
Mateo es un niño de siete años que ha vivido siempre en el popular barrio de San Judas Tadeo en el Callao. Con una gota que resbala por su piel, nos dice que no come algunas veces, que su mamá no trabaja y que el sinónimo de bala es muerte.
María Isabel, pequeña de cinco años, saca a pasear a su perrita “Cataleya”, y con una gran sonrisa recorre las laberínticas calles de su barrio San Judas, pero cuando escucha una balacera, se mete a su cuarto y se encierra con llave. La sonrisa desapareció.
Ambas historias demuestran el día a día en la zona sur del Callao. Es por ello, que el Obispo chalaco, Monseñor José Luis del Palacio, decidió adentrarse con la única herramienta libre de todo mal, La Palabra de Dios.
Pero antes un poco de historia. El 30 de agosto del 2014, el prelado chalaco consiguió recaudar una importante cantidad de dinero con el fin de recuperar la Zona Sur del Callao (San Judas Tadeo, Puerto Nuevo, Chacaritas, etc.). Es así que bajo el lema “Por el Callao” se realizó una gran celebración diocesana llamada Festival por el Día de la Diócesis y la Juventud Chalaca”. Aquella fecha fue el día en que más de 15 mil chalacos se congregaron para solidarizarse con este objetivo propuesto por Monseñor José Luis.
A partir de ese día, la zona sur empezó a mostrar un nuevo rostro. Se ha iniciado un proceso que abarca construcciones de parroquias, capillas, centros educativos, comedores, etc.
Un ejemplo es la remodelación de la Capilla Betania (ubicado en el AA.HH. Fray Martín de Porres). Actualmente, esta capilla cuenta con un segundo piso construido gracias a la Fundación "Ayuda en Acción", la ongCoprodeli y el Obispado del Callao. Ese salón albergará a cerca de 120 niños entre 6 y 11 años. Ahí podrán recibir la preparación de los sagrados sacramentos, recibir alimentos y otros servicios.
Otro aspecto a destacar es la creación del CAE, que es el Centro de Atención Externa, donde los niños actualmente reciben todo tipo de atenciones como alimentación (desayuno y almuerzo) y formación cristiana. Son 30 niños que además reciben atención psicológica, reforzamiento escolar, talleres de convivencia y mucho más.
Así pues, llegaron Mateo y María Isabel a las puertas de la Capilla San Judas Tadeo, donde los esperaba con brazos abiertos la directora del centro educativo San Judas Tadeo y psicóloga, Patricia Ramírez.
El salón, ubicado en el tercer piso de la Capilla San Judas, abre sus puertas de par en par para que Mateo y María, así como muchos niños más, se hagan camino lejos de la problemática que les rodea.
Los niños han sido sorprendidos, desde que comenzó el centro el 2 de febrero de este año, con sillas de madera proporcionales al tamaño de los pequeños, con un televisor que se prende solo durante veinte minutos, una mesa donde dibujan las figuras que deseen, agua para cuando se cansen y muchos juegos didácticos. Es decir, un lugar digno para que puedan desarrollar todas sus habilidades.
Parte fundamental es la formación religiosa, por eso, los niños rezan el Padre Nuestro, El Ave María. Además, se les enseña a preocuparse por el prójimo, valores importantes que se quiere rescatar en medio de una sociedad cada vez más alejada de Dios.
“Me siento cómoda, feliz y contenta por hacer mi tarea, jugar y rezar…”, comenta María Isabel, la pequeña y astuta niña, que a su corta edad convive con la violencia y la triste ausencia de su padre.
Este trabajo pastoral y educativo busca provocar un cambio en los niños, y que a su vez, esa formación recibida la puedan trasmitir a sus familias y vecinos.
Este centro inculca los deseos de superación en los niños, mostrándoles una esperanza, y un testimonio real de que la Iglesia se preocupa por ellos. Una muestra de esa esperanza nos las da el travieso Mateo, quien muy impetuoso exclamó: “¡Quiero ser policía para agarrar a los rateros!”.
Con estas simples palabras, Mateo resume la realidad de la zona sur. Por lo tanto, desde el Obispado del Callao, Monseñor José Luis ya se puso en marcha para cambiar esta realidad.
“Hace falta mostrarles el rostro amoroso de Jesucristo a nuestros hermanos... sobre todo en aquellos que han perdido la esperanza…hoy es la Iglesia quien ha sido capaz de entrar en esta zona, ni los policías ni las instituciones lo han podido hacer… todo esto es gracias al poder de Dios”, nos señaló Javier Pérez, representante de la ONG Coprodeli; que es una institución comprometida con la ejecución de este proyecto social-pastoral, y que gracias a su experiencia viene colaborando con esta obra de la diócesis chalaca.
Estas dos pequeñas semblanzas nos enseñan que Dios obra de diferentes formas para llegar al corazón de las personas y que tiene como mensajero a nuestro obispo, que solo ha dado un paso más en llevar la Nueva Evangelización a los fieles del Callao.