Diáconos permanentes del Callao vivieron una Jornada Espiritual y Formativa dedicada a la defensa de la vida
[Callao, 24.10.2026] La Escuela de Diáconos Permanentes se reunió en torno al tema «Al servicio del Dios viviente: el diácono como defensor del Don de la Vida»
El 24 de octubre, los hermanos de la Escuela de Diáconos Permanentes de la Diócesis del Callao vivieron una nueva Jornada Espiritual y Formativa, un encuentro de fe, oración y fraternidad que fortaleció su vocación de servicio.
Defender la vida como don sagrado
La jornada se desarrolló bajo el tema «Al servicio del Dios viviente: el diácono como defensor del Don de la Vida». A partir de esta reflexión, los participantes fueron invitados a reconocer, valorar y defender la vida como un don sagrado de Dios, especialmente en los más vulnerables.
La oración, la adoración eucarística y el compartir fraterno marcaron el ritmo del encuentro y permitieron a los diáconos renovar su compromiso de seguir a Cristo. Se les recordó que la esencia del ministerio diaconal es servir con amor, proteger la dignidad humana y hacer de la propia vida un testimonio vivo del Evangelio.
La importancia del diaconado permanente en la Iglesia
El diaconado ocupa un lugar propio en la vida de la Iglesia. El Concilio Vaticano II recordó que los diáconos reciben la imposición de las manos no en orden al sacerdocio, sino al ministerio, y que, en comunión con el obispo y su presbiterio, sirven al pueblo de Dios en la liturgia, la Palabra y la caridad.
Se trata de un ministerio de raíces antiguas. Según un documento de la Comisión Teológica Internacional, los diáconos existieron en todas las Iglesias desde comienzos del siglo II. Sin embargo, con el tiempo el diaconado decayó hasta quedar reducido a un grado temporal en el camino al presbiterado, y fue el Vaticano II el que intentó proponerlo de nuevo como ministerio permanente. De ese modo, el Concilio lo entendió como «grado propio y permanente de la jerarquía».
Entre sus funciones, el Concilio enumeró administrar solemnemente el bautismo, reservar y distribuir la Eucaristía, y asistir al matrimonio y bendecirlo en nombre de la Iglesia. A ello se suman proclamar el Evangelio y predicar, presidir las exequias y entregarse a los diversos servicios de la caridad.
El papa san Juan Pablo II lo expresó con claridad al afirmar que la vocación del diácono permanente es un gran don de Dios a la Iglesia. Por su parte, el papa Francisco subrayó que los diáconos permanentes no son “medio sacerdotes” ni “sacerdotes de segunda”, sino que realizan una labor fundamental: el servicio al Pueblo de Dios. Además, los describió como custodios del servicio en la Iglesia, recordando que cuando no se vive esta dimensión del servicio, todo ministerio se vacía por dentro.
Un ministerio al servicio de la vida
En ese marco, la temática de la jornada adquirió un sentido especial. Al servicio de los más pequeños, los enfermos, los pobres y los vulnerables, los diáconos permanentes del Callao fueron animados a ser testigos y defensores del don de la vida, desde sus familias, sus parroquias y sus comunidades.
La jornada concluyó con un renovado impulso para continuar formándose y sirviendo con amor, fieles al llamado recibido y a la misión de hacer presente a Cristo servidor en medio del Pueblo de Dios.
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